En entradas anteriores explicamos que la mejor herramienta para tratar con las rabietas es la paciencia y que la empatía nos hará comprender lo qué está pasando nuestro hijo y eso nos ayudará a tener más paciencia. En esta entrada y en la siguiente, con nuestras armas en mano, vamos a tratar un aspecto bastante importante de las rabietas. Un causante de rabietas que muchas veces es tan fácil de paliar que parece ridículo no hacerlo. Los noes. Una palabra que tenemos tan arraigada que nos parece muy difícil reducir su uso pero seguro que con un poco de esfuerzo podemos.

El abuso de noes provoca rabietas

En la crianza deberíamos abrir la mente para equilibrar los síes con los noes.

La foto de cabecera de esta entrada es una escena y portada de la película “Di que sí” protagonizada por Jim Carrey. La película en sí no es gran cosa pero la idea en la que se basa me parece apropiada para incluirla en este post. Un hombre que niega todo a todo el mundo y va a una especie de programa de autoayuda por el cual se abre a decir a todo que sí. Pues no voy a decir que me parece bien decir que sí a todo, pero en la crianza sí que deberíamos abrir la mente para equilibrar los síes con los noes. Nos pasamos el día diciendo que no a todo o casi todo lo que quieren hacer los niños. Y en la mayoría de casos son por tonterías. Vamos a ver tipos de noes.

Y es que el exceso de noes genera estrés en el niño. Cada no es una pequeña frustración a lo que quería hacer. Solo tenéis que pararos a contar las veces que decimos no a nuestros hijos y veréis la cantidad de pequeñas frustraciones que tienen. Si analizamos esos noes, los categorizamos y los reducimos según su categoría, es posible que nos quitemos de encima muchas de esas rabietas.

Categorizando los noes

Para mí existen las siguientes categorías de noes.

No con objetos peligrosos

Todos entendemos que cuando un niño quiere jugar con un objeto peligroso hay que ser tajante en el no. Creo que es mejor explicar por qué y decir que no, pero no se debe ceder. También considero que en esos casos se pueden dar alternativas.

Por ejemplo Junior a veces quiere coger un cuchillo en la mesa, y si el cuchillo no es de los que cortan mucho, se lo dejamos pero le advertimos que no debe zarandearlo. “No pasa nada si coges el cuchillo para cortar, pero cuando no estés cortando deberías dejarlo en la mesa”. Se lo explicamos y lo entiende, listo. Si el cuchillo que quiere coger es de los que cortan mucho, le explicamos que ese es muy peligroso y no puede cogerlo. “Cuando tengas más práctica con el cuchillo podrás usar estos, pero ahora es peligroso porque te puedes cortar”. A cambio le dejamos otro de los que cortan menos y lo entiende y listo.  Si se evita el no es mejor. Pero lógicamente mejor el pronto del no a que se haga daño. Aunque es mejor que además de decirle el no le expliquemos la razón.

No a ciertas conductas en privado

Este tipo de noes depende mucho del juicio de la persona que lo tiene que decir. Nosotros aquí solemos ceder porque aunque no nos guste que lo haga no son acciones peligrosas. Y al final, tampoco nos importa tanto que lo haga aunque depende de la situación. El ejemplo que pongo siempre es tirar la comida al suelo. Cuando empezamos con el BLW todos los días tiraba un montón de comida al suelo. No se le caía, la cogía de la trona y la dejaba caer. Y nunca le hemos dicho nada al respecto. Al cabo de unos cuantos meses, dejó de hacerlo. Y es que es normal, estaba experimentando y ahora ya no le hace falta porque ya sabe de qué va eso de tirar comida al suelo.

Continuará…

En la siguiente entrada sobre las rabietas, terminaremos de categorizar los noes. ¡Hasta pronto!

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