Antiguas y nuevas collejas

Es un tema antiguo el de las collejas de Rajoy, lo sé, lo sé. Sin dejar de ser antiguo pero menos está la colleja del juez Calatayud. Más reciente es el Juez Taín y su justificada corrección física moderada. Pero entre estos señores, salen varios políticos y periodistas que justifican la violencia con niños. Como la periodista Mar Muñiz y su “Collejas sí, collejas no” donde precisamente habla también de los dos primeros nombrados en esta entrada.

Y aunque insisto en que es un tema antiguo creo que dos años después de las collejas de Rajoy, es el momento de hablar de ellas. Para los que no conozcan o recuerden el caso. Rajoy llevó a su hijo a la cadena COPE donde iba a participar como comentarista. Su hijo dijo que los comentarios de Manolo Lama en la FIFA eran “bastante mejorables por no decir que son una basura”. El presidente del gobierno haciendo gala de su diplomacia, presencia y elegancia le propinó dos collejas a su hijo. Dos años después… No ha pasado nada. Analicemos esto.

A mí de pequeño me daban dos…

Juanito hace una crítica de un videojuego desde su punto de vista. Su padre, presidente del gobierno de España, le pega dos collejas. Está claro que esta crítica, por ser el hijo de un personaje público y una cadena con muchos oyentes, puede afectar a la empresa del videojuego. Empresa que ha demandado a Juanito. La empresa considera que “el capón que le propinó su padre tras las descalificaciones no son suficientes pero sí demuestran que el propio Mariano Rajoy censura su deplorable comportamiento”. Quizás debería haberle pegado más capones hasta que esta empresa considere que es suficiente.

Media España se ríe de esta anécdota, incluida la ya nombrada periodista Mar Muñiz. A muy poca gente parece que le moleste que un padre que además es presidente de un país pegue a su hijo. Se hace eco la prensa un par de días y luego solo queda en comentario chispeante en los grupos de facebook.

La empresa considera que el capón que le propinó su padre tras las descalificaciones no son suficientes.

¿Qué ha hecho el niño para recibir las collejas?

Juanito hace una crítica de un videojuego desde su punto de vista. Ha utilizado la palabra basura para definir un trabajo que no le gusta. No ha usado ni siquiera una palabra mal sonante. Solo ha dicho lo que pensaba. Y lo que se ha llevado son dos collejas en público. Dos collejas que se hacen virales. El niño ha aprendido una gran lección. Pegar públicamente a un niño no es un problema. Es solo educación. O quizás pegar públicamente a cualquier persona sea un niño o no, es solo educación. El deplorable comportamiento es decir lo que piensas. La libertad de palabra y pensamiento es un comportamiento deplorable. Pegar no, eso está bien.

La libertad de palabra y pensamiento es un comportamiento deplorable.

¿Y si hubiera sido otra persona?

Elvira Fernández Balboa hace una crítica de un videojuego desde su punto de vista. Su marido le pega dos collejas. Elvira Fernández Balboa es la mujer de Rajoy. Casi una desconocida de la prensa. Desconozco los motivos que tendrá para mantenerse en la sombra, pero personalmente me parece genial que lo haga. Nunca me han gustado las personas que aprovechan el éxito de sus parejas para lanzarse a la fama.

El caso es que si Elvira hubiera recibido esas dos collejas por hacer el mismo comentario que Juanito, la cosa habría sido distinta. Se hubiera considerado maltrato. Ruego que no se me malinterprete, es maltrato, claro que sí, tanto como la colleja que le da a Juanito. Y seguro que hubiera habido más reproches hacia la actuación de Rajoy. Hasta podría haberse acabado su carrera como político por maltratador.

Pero si la violencia es adultocentrista no hay problema en España.

Normalizando la violencia hacia los niños

La chispeante colleja de Rajoy, la colleja del monologuista y juez Calatayud, la periodista Mar Muñiz Chanante y los corifeos que les siguen entre el pueblo llano que también hay muchos. Todo eso hace que se normalice la violencia hacia los niños.

Ayuda a que otros puedan justificar su violencia, ya que jueces, presidentes de gobierno y premiados periodistas la practican o fomentan. Nos puede servir de precedente o de justificación.

Los chistes racistas normalizan el racismo, los chistes machistas, el machismo. Los chistes adultocentristas, el adultocentrismo.

Y las únicas collejas que deberían existir son las de la foto de portada.

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