En un intercambio de opiniones reciente sobre los castigos, una persona dijo que lo que yo pensaba era ilógico. Concretamente se refería a llamar maltrato a castigar a un niño. Le respondí que calificar de ilógico lo que pienso, es violencia. Sin embargo, esta persona no veía esa violencia. Según ella solo daba su opinión. Sé que muchos más no verán violencia en esas palabras porque estamos acostumbrados a actuar con esa violencia. Pero la realidad es que decir que lo que yo pienso es ilógico es como decir que lo que estoy diciendo son tonterías. ¿Es tú opinión? Bueno, me parece bien, pero es una forma agresiva de llevar una discusión. En su lugar simplemente puedes decir algo como «no estoy de acuerdo», «yo no creo que sea maltrato». Pero decir que es ilógico es decir que mis razonamientos están fuera de toda lógica. Eso es un ataque. Es comunicación agresiva, es violencia.

Pocos días después de ese intercambio de opiniones, me apareció en Facebook un enlace a este vídeo de AJ+ Español.

No sé si este vídeo es un montaje o es real, pero sí sé que en Argelia las leyes son machistas y no se puede procesar a un hombre por maltratar a su mujer. También imagino que la imagen que deja este vídeo no tiene porque ser el predominante del país. Seguro que hay feministas y machistas. Igual que en España.

Aunque es algo que pienso desde hace tiempo, este vídeo me ayuda a presentar esta entrada donde voy a comparar la violencia machista con la adultocentrista. Pero antes un par de conceptos. La comunicación asertiva y la herencia violenta.

Comunicación asertiva

La asertividad es un modelo de relación interpersonal que consiste en conocer los propios derechos y defenderlos, respetando a los demás.

Este texto está extraído de la Wikipedia. No quiero decir con ello que tenga alguna validez, pero desde mi punto de vista esta definición de asertividad es válida. Si estoy seguro de lo que pienso, he de defenderlo pero sin necesidad de atacar a mi oponente en el diálogo.

Una de las características más comunes de la agresividad en la comunicación es el intento de menoscabar el razonamiento del oponente. Estamos acostumbrados a usar este tipo de comunicación y no le damos importancia. Pero es violencia.

Herencia violenta

La ciencia dice que la violencia no se hereda. Sin embargo en nuestros genes puede venir grabada una predisposición a ella como también a la sumisión o al miedo. La conclusión es que en un entorno de violencia un niño puede llegar a ser violento o no. En cambio en un ambiente sin violencia, es infrecuente que llegue a serlo. Pero también está la otra cara de la moneda. La predisposición al miedo y a la sumisión que también se puede desencadenar en entornos violentos. Teniendo en cuenta esa predisposición genética, aunque dos niños fueran criados exactamente igual dentro de un entorno violento, no tendría porque dar los mismos resultados. Pero sin duda, en ambos casos es mejor un entorno que elimine la violencia, pero eso ya lo sabemos todos, sin estudios por medio.

¿Qué es un entorno violento? Es un entorno donde se cumplen alguna de estas características (seguro que se me olvida alguna, según las recuerde editaré el post y las añadiré):

  • Violencia física en cualquiera de sus grados. Lo de los grados lo digo porque muchas personas tienden a graduar la violencia y dicen por ejemplo: «inofensivo zapatillazo». Pero un zapatillazo es violencia física, es maltrato.
  • Castigos psicológicos. Sin televisión por no comerte la paella… A esto mucha gente lo llama consecuencia.. Quitar un beneficio porque te has portado mal. Portarse mal es no comerse la paella. Estos castigos no focalizan el problema. ¿Qué tiene que ver la televisión con comerse la paella? Y normalmente la gravedad del castigo es relativa a la gravedad del enfado que lo impone, por lo que no es equitativo. Al final, el mensaje que trasmitimos no es correctivo si no de superioridad. Ahora no puedes ver la tele porque tengo el poder de quitártela.
  • Personas adultas que gritan. ¡Es que los niños también gritan! Pero si nosotros también gritamos no cabe esperar que ellos entiendan que no deben hacerlo. Es como decirle a un niño que no debe fumar un cigarrillo con un puro habano en la boca…
  • Amenazas y/o comparaciones. «Si no terminas los deberes, te quedas sin postre»; «Deja de gritar o te vas al rincón de pensar»; «Como vuelvas a hacerlo te voy a dar una hostia»; etc. O comparaciones, «mira que bien se porta tu hermano».
  • Órdenes. Ya tengo una entrada escrita sobre órdenes. Las órdenes «porque yo lo digo» solo pueden llevar a criar personas sumisas o rebeldes.
  • Padres/madres ausentes (sobre todo en los primeros años); método estivill o parecido; no lo cojas porque se mal acostumbra; cuando empieza una rabieta lo dejo que llore hasta que se canse… Todas estas conductas paternas son otro tipo de violencia. Los niños necesitan atención, si no se les da y se ponen a llorar les genera una violencia interna que es pernicioso para su desarrollo psicológico. Es violencia, es maltrato.

Ilógico

Golpearla es algo lógico. Se equivocó. Corrige sus errores.

Cambiando golpear por castigar es una frase resumen de la opinión de los que suelen estar a favor de los castigos. «Castigarlo es algo lógico. Se equivocó. Corrige sus errores.» Todos consideran que el castigo es algo útil para corregir los errores, que no es maltrato y que es lógico, por lo tanto cualquier otra postura es ilógica. Lo cual me induce a pensar que los machistas y los adultocentristas usan los mismos términos.

Pues a mí me castigaron/pegaron y no estoy traumatizado/a

Una verdadera mujer argelina, si su esposo no la golpea a veces, sentiría que no es masculino. Me hace feliz

La mayoría de personas que han sido criadas en un entorno violento, creen que es la única forma de criar correctamente. Porque así los criaron y han salido bien. No tienen ningún trauma y son personas educadas, con carreras y buenas profesiones que… Usan la violencia para criar. Que si les dices que no es bueno para un niño ser criado con castigos, te responden con violencia que además no suelen ni ver. Y son felices… Pero en realidad no del todo, se pasan el día quejándose de lo que les pasa, gritando al de al lado porque ha hecho algo que no les gusta, criticando a los que no son como él. Yo creo en otra felicidad, lógicamente muy difícil de alcanzar en esta sociedad donde se asume esa violencia como parte del día a día.

Es como esa mujer argelina que espera que su marido le pegue para sentirse mujer. Le hace feliz.

Violencia selectiva

– Cuando me hace enojar mucho, la golpeo.
– ¿La golpeas?
– Sí
– ¿La golpeas fuerte?
– No, no, la golpeo normal. Una bofetada o algo así.

En este momento del vídeo podemos ver como el entrevistado se ofende un poco cuando le preguntan si le golpea fuerte. Es como diciendo: no soy un maltratador, ¿por quién me tomas? Y acaba diciendo que la golpea normal. O sea, lo aceptado. No como un maltratador, solo como la persona que tiene la superioridad autoridad en la casa y por lo tanto, puede dar una bofetada o algo así…

Esto es muy común en la crianza en nuestra sociedad. Los que pegan auténticas palizas a sus hijos, no creen que sea maltrato, solo corrigen. Los que pegan solo con el cinturón, les parece que los que pegan auténticas palizas a sus hijos son maltratadores, pero ellos no. Los que pegan una bofetada o un zapatillazo consideran que los que pegan con el cinturón son maltratadores pero ellos no. Y los que castigan piensan que los que pegan son maltratadores pero ellos no. Sin embargo, un gran porcentaje de ellos verían castigo, bofetada, zapatillazo, cinturón, paliza como maltrato si se trata de un hombre y una mujer. En realidad todo son castigos, todos son violencia. Pero cada uno se queda con la que menos violenta le parece. O sea, es violencia selectiva.

Castigo equivalente a la consecuencia o al enojo del que lo impone

Si llegas cansado del trabajo y no hay algo, te enojas.

Normalmente el castigo se mide en relación al enojo o estado de ánimo que tenga la persona que lo impone. Cuanto más enojado o cansado, peor será el castigo. Por ejemplo, un niño le da un golpe a un juguete y se rompe un poco. El padre le dice que como castigo ha de dejar el juguete y jugar con otra cosa. Pero el niño sigue jugando y eso enoja al padre que siente su autoridad menospreciada. Y el castigo crece a prohibido jugar y se da con algún grito y puede que algún insulto. En realidad, golpear el juguete es la travesura que se castiga, seguir jugando no es una travesura, probablemente es que quiere seguir jugando y ha aprendido con las palabras del padre que no debe golpearlo, pero el padre ya no quiere saber de eso, porque para él es peor que no le obedezca y mine su autoridad a que golpee el juguete. Pues empecemos desde el principio, si no es tan importante el juguete, ¿por qué castigar? Nos gusta imponer normas, la mayoría de ellas sin ninguna base, solo que «Así se ha hecho siempre».

Ahora mis ojos se abren y veo que los médicos de la Casa de la Vida conocían únicamente los textos y las costumbres, pero nada más. Porque si preguntaba por qué había que cauterizar una herida purulenta mientras se unta una herida ordinaria y se la cubre con un apósito y por qué el moho y las telarañas curan los abcesos, me respondían:
-Así se ha hecho siempre.
«Sinuhé, el egipcio» de Mika Waltari

El mundo de los niños no es igual que el de los adultos

La mayoría de los adultocentristas consideran que el mundo de los niños no es el mismo que el de los adultos. Curiosamente entran en contradicciones diciendo que deben empezar a enfrentarse con el mundo real desde que son pequeños mientras los obligan a hacer cosas que no se hacen en la vida real.

Por ejemplo, un niño llora y un adultocentrista le diría, venga, deja de llorar que no es nada. Hace poco una compañera se puso a llorar de repente en el trabajo y acudieron más de cuatro personas a preguntarle y consolarle. Los niños tienen las emociones a flor de piel por eso lloran más y a veces por cosas que un adulto no le daría importancia pero para el niño es importante. Sin embargo, lo que hacemos es dejarle llorar o reñirle porque llora o intentar convencerle de que no es nada. ¿Mundo real?

A los niños hay que enseñarles a dormir solos… Como nos gusta dormir a los adultos. Yo soy un raro que me gusta dormir acompañado de mi mujer, y ahora también de mi hijo. El resto del mundo desea y debe dormir solo.

Podría seguir con mil cosas, pero voy a pasar al tema de compartir. Cuando Jr. tenía 15 meses coincidimos en un parque con una bebé más pequeña y su histérica madre. Se pasó todo el rato gritándole diciéndole que no sabía compartir y si no sabía compartir se iban a casa. Al final se la llevó… Estábamos al lado de la niña y Jr. estaba jugando a su bola sin intervenir con la niña. Pero la madre quería que su hija le dejara todo a Víctor, el tobogán, el muelle ese del perrito, en fin, todo lo que hay en el parque. Mi mujer y yo nos quedamos estupefactos cuando se la llevó llorando. Esto es un caso ultra extremo, pero también hay otros casos menos extremos pero muy fuera de la forma de ser de esta sociedad. Por ejemplo el ejemplo del columpio. Jr. va casi cada día al parque y hay dos columpios que siempre están ocupados. Solo puede subirse uno de cada tres días. Cuando sube, está el rato que quiera aunque haya niños esperando. Y yo no le digo nada, según los adultocentristas debería de medir de alguna forma (ni siquiera sé como podría hacerlo) el rato que puede estar y luego obligarle a bajarse para que deje jugar a otros. Ese es el mundo real según algunos. En un restaurante cuando llegas y no hay mesa, haces cola y si alguien se quiere quedar haciendo sobremesa con los demás comensales y tomarse una copa y demás, nadie les va a decir que no saben compartir, te esperas y punto. Eso es el mundo real, real.

Pero un adultocentrista al igual que un machista se cree en un nivel superior a los niños o a las mujeres. El adultocentrista le dice qué tiene que comer y cuando y si no, castigo. El machista dice cómo ha de vestir y con quién ha de hablar y si no, castigo.

Conclusiones

Machismo, adultocentrismo, racismo, esclavismo… Ideologías (o idiologías como me gusta llamarlo a mí) violentas con más paralelismos de los que nos deja ver a veces nuestras mentes cerradas por nuestra cultura. La violencia aceptada por nuestra sociedad o por otras no tan lejanas.

Di NO a la violencia en cualquiera de sus variantes. Si criamos con violencia, criamos personas violentas.

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