Estamos en la semana de la teta lactancia materna 2017. Entro en un grupo de Facebook donde alguien propone contar anécdotas sobre teta lactancia materna. Casi todas desgraciadamente cuentan malas experiencias o peores. Yo mismo tengo una el día que nació Junior. Entró una enfermera por la noche en la habitación con una jeringuilla de leche de fórmula y al ver que Junior estaba enganchado a la teta lactancia materna se volvió haciendo un perfecto moonwalk. Si no hubiera estado enganchado, probablemente se la habría dado. Hablamos de un hospital respetuoso con el parto y pro teta lactancia materna. No nos arrepentimos de haber ido a ese hospital aunque cambiaríamos varias cosas del parto y estancia en el mismo. Lo tenemos claro para la próxima vez que si todo va bien es posible que sea pronto. Pero lo más seguro es que volvamos al mismo hospital.

Experiencias negativas positivas durante la teta lactancia materna

“El peque estaba contento como casi siempre y le dijo a su madre: ¡Mamá, gracias por darme teta!”

A partir de ese momento, reconozco que con el tema de la teta lactancia materna no hemos tenido mayor problema. En 26 meses, nadie nos ha dicho cosas como que es solo agua, o que se va a enmadrar, o tonterías al uso que se oyen por ahí. Si que hemos tenido consejos desafortunados como “no bebas agua mientras le das leche que se corta”. Y también hemos sentido alguna vez miradas de desaprobación, pero nunca un comentario desagradable. Al contrario. Una vez en un restaurante, vino una mujer a decirle a la mía que era pediatra y que le encantaba ver como una madre daba teta lactancia materna a su hijo. Después de eso, varias mujeres por la calle le han felicitado. Pero lo mejor de todo sucedió precisamente anoche. El peque estaba contento como casi siempre y le dijo a mi mujer: “¡Mamá, gracias por darme teta!”. Más tarde les traía un vaso de agua a la cama y mi mujer le animó a decirme “¡Papá, gracias por darme agua!”. Yo no puedo dar teta lactancia materna, pero he participado con mi mujer en todo el proceso. Mi mujer ha tenido momentos duros y reconozco que no siempre me he dado cuenta de lo que ha pasado. Hace poco me recordaba sus comienzos y yo alucinaba con los sentimientos que me contaba mi mujer porque admito que no fui capaz de percibirlos. Es un cambio de vida brutal, de la noche a la mañana tienes a un pequeñajo enganchado todo el día. Y sí, es la persona que más quieres, sin duda y te encanta estar con él. Pero por otro lado, te ves inutilizada, no te puedes mover, no tienes libertad casi para ir al baño. Sin embargo, cuando tu hijo de 26 meses te da las gracias por darle teta lactancia materna, compensa gran parte de los momentos agridulces de la lactancia.

Recuerdos de la infancia

No sé si Junior recordará todo, un poco o nada de sus dos primeros años y de esta etapa. Lo que sí sé es que él pide lactancia materna teta cuando quiere. En casa, en la calle, en el parque, en el coche, en el avión,… No tiene tabúes a la hora de pedir lactancia materna teta. Él no sabe que está mal decir lactancia materna teta en lugares públicos. No sabe que está mal enseñar la lactancia materna teta en lugares públicos aunque haya niños. Él solo sabe que tiene hambre o necesita consuelo y la lactancia materna teta le puede dar lo que necesita. Sin embargo, es posible que con el paso del tiempo, al crecer e integrarse a esta sociedad, acabe olvidando esta acepción de la palara lactancia materna teta. Probablemente pasará a ser tabú como lo es para casi todo el mundo. E incluso puede que acabe viendo bien que una mujer enseñe sus lactancias maternas tetas en un anuncio, pero no vea bien que otra mujer alimente a su hijo con sus tetas lactancias maternas. Espero que no pase, nosotros le vamos a explicar que no es nada malo, ni antihigiénico, ni vulgar, ni molesto que una mujer alimente a su hijo y que es mucho más natural que utilizar su cuerpo para ganar dinero. Pero si aún eso decide verlo de otro modo, siempre será su elección, no podemos forzar a nadie a ver las cosas como las vemos nosotros.

A nosotros siempre nos quedará ese momento inolvidable en que Junior dijo: “¡Mamá, gracias por darme teta!”.

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