Ayer por la tarde me afeité la barba. Cuando nació Junior acababa de afeitármela también. Por lo tanto, Junior me conoció sin barba. Pero al poco tiempo empecé a dejármela de nuevo. Y desde entonces he llevado barba, más larga o más corta, pero siempre barba.

Pues eso, ayer me afeité la barba. Pero me dejé un precioso bigote al más puro estilo de Pablo Escobar. Es la segunda vez que me dejo bigote en mi vida, pero esta vez es estilo Pablo Escobar. Resulta que además me parezco un poco a él. Afortunadamente solo físicamente. No es que vaya por ahí vendiendo droga ni matando gente…

Pero a Junior pareció afectarle como si lo hiciera. Me miraba con su cara de susto. La misma cara que pone cuando se incomoda porque hay un extraño. La misma cara que pone cuando estamos haciendo algo que no le gusta aunque por alguna razón no nos lo quiere decir. Es una especie de mueca entre sonrisa y susto. Las primeras veces que se la vi, la interpreté mal, pensé que estaba riendo porque le gustaba lo que hacía. Pero no, en realidad precisamente lo que hacía era lo que le estaba molestando.

No os voy a poner una foto porque no soy partidario de poner fotos mías o de mi familia en internet. De hecho, en mi cuenta de facebook solo tengo una foto mía en el perfil de cuando era un peque. Y la foto que uso para WordPress es de hace unos 10 años y creo que sería difícil reconocerme con esa foto. He cambiado mucho desde entonces.

El caso y volviendo al tema es que Junior se pasó la tarde diciendo: “Aparta”, “Aparta, papá”, “Apártate”. Esto debería dolerme, y claro que me duele, pero no se lo tengo en cuenta. No se lo tendría por ningún motivo, pero sobre todo por este. Porque en realidad estaba asustado y es lógico. Le di su tiempo para habituarse y jugué con él varios de sus juegos preferidos. Empezando por uno que habíamos inventado por la mañana que consiste en hacer como que traes un plato de comida con combinaciones estrafalarias y decir que no nos gusta con un “puajjj” y tirarlo contra la pared.

Esta mañana en un comentario de facebook he puesto un gif de un pato que dice no. El mismo que hay en la cabecera de esta entrada. Aunque aquí está fijo, en el gif está en movimiento. Girando la cabeza. Mi mujer tenía facebook abierto y Junior lo ha visto y le ha encantado. Cuando he vuelto del trabajo, el peque ha venido corriendo y riendo a decirme “Patito, patito, patito, noooooo”.  Después nos hemos puesto a comer una ternera a la jardinera que he hecho esta mañana antes de irme a trabajar. Y listo, parece que ya se está olvidando de mi cambio de imagen. Aunque veo que aún no me quiere tocar la cara con las manos y sin embargo, ayer me dio un beso cuando íbamos por la calle. Junior es un niño muy cariñoso, da besitos, abrazos,… Pero eso lo dejo para otra entrada.

Qué complicados son los cambios para los niños. ¿No?

¡Mi barba por un pato!

 

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