Continuamos con la categorización de noes

Mas tipos de noes

No a ciertas conductas molestas en privado

Puede haber otras conductas más molestas y esto vuelve a depender de cada madre y padre, porque a cada uno le molestará una cosa. Nosotros actualmente estamos tratando el tema de gritar para dar una respuesta. Sabemos que no lo hace por quedar por encima o por retarnos o por ponernos nerviosos. Solo es una forma de expresarse. Pero al final de una u otra forma resulta molesto que nos grite durante un rato. No grita todo el día, solo en ciertas ocasiones. En algunas ocasiones le explicamos sin perder la calma que igual que lo dice gritando, lo puede decir hablando y le voy a hacer el mismo caso.

Anéctoda sobre conductas molestas en privado

Esta forma de tratar este tema nos llevó a esta conversación hace poco:

  • Cornelius (ofreciéndole ensalada de pasta): ¿Te apetece?
  • Junior (gritando): Noooooo
  • C (con voz tranquila): No pasa nada porque grites. Quieres darte a entender y piensas que la mejor forma es gritarme. Pero has de saber que papá tiene mucho interés en lo que vas a decir y si me lo dices sin gritar te voy a escuchar igual. Por ejemplo, me puedes decir: “No, papá. No quiero ensalada”
  • J (calmado): No, papá. No quiero ensalada”
  • C: Genial. ¿Quieres empanadilla?
  • J (gritando): Noooooo
  • C: Recuerda que me lo puedes decir sin gritar.
  • J (calmado): No, papá. No quiero empanadilla.
  • C: ¿Te apetece jamón? Y recuerda que si no te apetece me puedes decir: “No, papá. No quiero jamón”.
  • J (calmado): Sí, papá. Sí quiero jamón.

En ese momento me dio la risa y en cadena a Junior y a Sweet. Esa misma situación podía haber acabado en un estrés global en la familia en el caso de que Sweet o yo nos pusieramos a gritar y decirle algo como “Te lo comes o…”, “¡A la cama!”, etc. Y en este mundo ya hay mucho estrés.

No a ciertas conductas en público

También hay ciertas conductas del niño que pueden molestar a terceros por no ser parte de lo que se espera de una persona civilizada. En este mundo mayoritariamente adultocentrista no se ve bien que un niño tire comida al suelo en un restaurante o que toque objetos en una tienda, etc. A nosotros la verdad es que nos daría igual, pero como desgraciadamente tenemos que vivir en esta misma sociedad pues intentamos que Junior respete a los demás. Hoy ha tocado una lámpara en El Corte Inglés y se podía romper, así que le he explicado que es mejor que no la toque. ¿Por qué? Porque no es nuestro, es de la tienda. Lo entiende, listo. Al principio preguntaba más, pero ahora suele conformarse con la primera explicación.

Noes variados

Noes sin sentido

Para nosotros no existen, pero haberlos haylos.

No toques la comida de los gatos. No juegues en el balcón. No juegues con la pelota. No juegues con la muñeca. No te dejes nada en el plato. No te compro comida ahora. No me mires. No dejes de mirarme. No, no, no, no…

No porque ahora no

Más inexistentes. Se resumen en uno. Ahora no.

No porque tenemos prisa. No porque estoy leyendo. No porque estoy cocinando. No porque estoy tomándome una cerveza y fumando. No porque <pon aquí cualquier cosa es estas que le dirías a un niño>.

No porque no y punto

Quizás el peor de los noes…  Es tajante, no explica nada, prepotente, autoritario… Y muy educativo, estás enseñando a tu hijo a que te diga no porque no y punto.

El equilibrio del sí

Hemos visto en esta entrada y la anterior sobre las rabietas que hay muchos tipos de noes. Si evitamos muchos de esos noes, podemos conseguir equilibrar la balanza de las frustraciones de nuestros pequeños y así evitar rabieras. Pero nos queda ver si debemos ceder o no después de decir un no. Esto lo veremos en al siguiente entrada.

Síguenos en