Después de lo que hemos visto en entradas anteriores, creo que ahora toca hablar de la prevención. Tratar de evitar las situaciones en las que se producen rabietas. Este tema estará dividido en partes como el de los noes, porque promete ser muy largo. Empecemos ya.

Prevención con los noes y cediendo

Esto ya está hablado en entradas anteriores (noes I, noes II y ceder o no ceder). Por lo que solo apunto y reitero que es importante relativizar las situaciones. El ejemplo que pongo siempre es Junior con el coche. Siempre que vamos a ir en coche, antes de sentarse en su silla, pide ponerse al volante y jugar un poco a conducir. Tocar todos los botones. En fin, pasar un rato ahí acostumbrándose al vehículo y al final accede a sentarse en la silla. Lógicamente en el momento que llegamos al coche lo que yo quiero es arrancar e irme. Pero también sé que no pasa nada si Junior se queda un ratito en el coche. Si tengo prisa no es culpa de Junior, sino de mi mala planificación.

A lo mejor el lugar al que vamos es para Junior, para que él juegue. Pero eso da igual. Lo que necesita en ese momento es ese rato al volante. Tenemos que entender que si no es algo perjudicial para él, podemos ceder. Así que mis viajes en coche, requieren una planificación mayor. Y me paso un buen rato diciendo a otros conductores que no me voy a ir aún.

Si tengo prisa no es culpa de Junior, sino de mi mala planificación.

Paciencia, empatía, amabilidad y cariño

Coge esas cuatro cosas y haz de ellas tu bandera. Tenlas siempre delante para tratar a todas las personas que tienes a tu alrededor pero sobre todo para tus seres queridos, tu pareja, tus hermanos, padres, y sobre todo con quién más lo necesita, tus hijos.

Muchas veces pensamos que los hijos se deben tratar con autoridad para que sean fuertes en el futuro. Yo creo que tratar con un abuso de autoridad genera solo personas rebeldes o sumisas. Lo que yo quiero para mi hijo es que sea feliz, seguro de sí mismo y tenga capacidad de elegir todas sus opciones en el futuro. En realidad creo que las tres cosas son sinónimos. Para que sea así, sin duda hay que darle seguridad en la infancia. La seguridad se le da a base de respeto, cariño, amabilidad, prestarle atención cuando necesita tu atención. Que sepa que tú estás ahí porque le quieres y que puede contar contigo en todo. Al contrario de lo que muchos piensan, esa forma de tratar a tus hijos fortalece su independencia y su confianza en sí mismo.

Y por supuesto también nos ayuda en la prevención de rabietas.

Lo que yo quiero para el futuro de mi hijo es que sea feliz, seguro de sí mismo y tenga capacidad de elegir todas sus opciones.

Ambiente saludable

Como decía antes siempre hay que tener de nuestro lado paciencia, empatía, amabilidad y cariño. Pero no solo con nuestros hijos. Con nuestras parejas, con nuestros amigos, familiares. La comunicación asertiva es muy importante. Los niños perciben la comunicación agresiva y pueden interiorizarla.

Abuso de autoridad

El abuso de autoridad es lo más normal en la crianza. Siempre se ha hecho así, pero nunca ha sido una buena idea. Ya lo decía Serrat en “Esos locos bajitos”: “Que eso no se dice, eso no se hace, eso no se toca”. Nos parece algo normal, hablar así a los niños. Órdenes continuas y noes. Y la verdad es que casi todo lo que decimos que no se dice, no se hace o no se toca. Se puede decir, hacer y tocar y no pasa nada a nadie. Solo que forma parte del protocolo de la sociedad.

Mi hijo va por IKEA tocando todo mientras que veo otros padres impidiendo que sus hijos lo hagan. ¿No os aburrís? Todo el día ordenando cosas e impidiendo que los niños se diviertan. ¿No es mejor dejarle tocar e incluso tú toca con él y ver como hace navegar su imaginación? Yo me lo paso bomba con Junior en IKEA, en el super, etc. En la frutería lo adoran y eso que siempre les roba una pieza de fruta (bueno, le dejan robarla, jejejje). Y a mi alrededor lo que más suelo ver es padres estresados con niños llorando porque les han impedido tocar, hacer, decir cosas.

Volvamos a relativizar las situaciones y pensemos que tan malo es lo que hacen nuestros hijos como para impedírselo. Hay muchas cosas a las que les damos importancia y en realidad no tienen tanta. Si conseguimos relativizar esas cosas, podremos darles más libertad para hacer lo que quieren. Y de esta forma, podremos evitar en mayor medida las rabietas.

Que eso se dice, que eso se hace, que eso se toca.

Continuaremos en breve con más ideas y pautas para la prevención. ¡Hasta pronto!

Síguenos en