Estudio en rosa

Según dice en su libro Pink and Blue: Telling the Boys from the Girls in America, Jo B. Paoletti, historiadora de la Universidad de Maryland, el color rosa y el azul para diferenciar niñas de niños tal como lo conocemos en la actualidad, se usa solo desde la década de los cuarenta del siglo XX. A principios del siglo XX empezaron a usarse pero con los colores al revés. El rosa por considerarse un color más fuerte era para niños. Entonces se veía más como un rojo. Y el azul al ser más pálido era para niñas. Antes de eso y durante siglos se usaba un vestido blanco tanto para niñas como para niños menores de seis años. Como en esta foto de Franklin Delano Roosevelt  de 1.884

Franklin Delano Roosevelt, 1.884

Franklin Delano Roosevelt, 1.884

En palabras de Paloetti: Lo que antes era una cuestión de practicidad. Viste a tu hijo con vestidos blancos y pañales porque el algodón blanco puede blanquearse. Se convirtió en “¡Dios mío! Si visto a mi hijo con el color incorrecto se puede convertir en un pervertido.” (Fuente: https://www.smithsonianmag.com/arts-culture/when-did-girls-start-wearing-pink-1370097/)

Y esto ocurrió en un proceso de cuarenta años aproximadamente.

Agoreros rosa

Cuando Junior tenía menos de un año. No recuerdo exactamente a qué edad pasó. Iba por la calle con mi hijo en brazos y vestido con colores de los que se consideran para niños. O sea, nada de rosa. Una señora con sonrisa amable apareció de repente a nuestro lado y según sus palabras había cruzado solo desde la otra acera para acercarse al peque. Para decirnos que le encantaba nuestra niña.

– Es niño – comenté educadamente y devolviendo la sonrisa

– Pues va a ser mariquita.

¡ZAS! Toma etiquetaza.

Puede que Cornelius Jr.  sea gay, se sienta gay o decida ser gay o no, ahora o en el futuro. Aunque a mí no me importaría en absoluto que mi hijo fuera gay o no mientras sea feliz, está claro que esta sentencia entraría dentro de las sentencias agoreras. Porque la señora determina un futuro en menos de un segundo y sin ninguna base (sí, está bien, a lo mejor vio pasar una golondrina en dirección a Albacete, vaya usted a saber…) y porque utiliza un término que claramente es despectivo hacia la comunidad LGBTTTIQA.

Y ni siquiera iba de rosa

Pero esto es solo una anécdota/preámbulo para lo que voy a contar que sí que es rosa.

La zona rosa

No me refiero a la famosa y elegante zona de Ciudad de México. Me refiero a las zonas que se pueden ver en ciertos lugares que están destinadas a las niñas. La semana pasada fuimos a Toys “R” Us a comprar regalos para el peque. Recorrimos todo el local y por fin llegamos a la “zona rosa”. Una zona abierta de unos 10 metros cuadrados donde hay una pequeña tienda de campaña, unos bustos de niña para maquillar y peinar apilados dentro de sus cajas, una tabla de planchar, una cocina, una lavadora, una cesta de la compra, un busto suelto, algunos juguetes pequeños tipo cajas de detergente, etc. Todo rodeado de estanterías donde se puede ver alguna cosa de color azul, el resto, rosas predominantes, fucsias, morados, violetas…

No vengo a hablar y/o criticar las estrategias de estos centros y de las compañías jugueteras a la hora de vender juguetes sexualizados. Un solo vistazo a esa zona es suficiente para hacerse una idea de por dónde van los tiros.

Con tres años ha visto a su padre cocinar demasiadas veces  como para hacerse una idea de que la cocina no es solo para niñas.

Labores domésticas rosa

Junior tiene una cocina que le encanta. Con tres años ha visto a su padre cocinar demasiadas veces (el 99,9% de veces aproximadamente) para hacerse una idea de que la cocina no es solo para niñas. También ha ayudado a su madre y a su padre a poner lavadoras, a colgar la colada, a hacer la compra, guardar la compra, planificar menús semanales, cocinar, hacer la cama, etc. En todas las tareas domésticas ha participado. Si bien, la plancha menos, porque en casa no planchamos mucho y el que más plancha soy yo. Pero alguna vez ha estado jugando con la plancha de verdad desenchufada y siempre bajo supervisión materna/paterna.

Rosa es solo un color

Junior vio esa zona rosa y fue directo a la lavadora y se puso a jugar con ella. Con tres años, cogió la lavadora, abrió el tambor, simuló meter ropa, abrió el cajón del detergente simuló poner el detergente y puso en marcha la lavadora. Vamos, ya sabe más sobre lavadoras que yo a los 24 años.

Luego jugó con la cesta de la compra que tenía apropiados paquetes de detergentes para niñas y finalmente acabó jugando con el busto de la niña y arreglarlo como si fuera un maniquí.

En este punto tengo que añadir un poco de información. Junior tiene auténtica pasión por tres cosas: ventiladores, robots aspiradores y maniquíes. A su edad, aún no ve películas de dibujos ni dibujos, pero sí ha visto un montón de vídeos de como poner ventiladores y arreglar maniquíes.

Al final, compramos un busto/maniquí que iba en una caja de color rosa y estaba en una zona rosa. Y le ha puesto el nombre que queremos poner a la hermana que si todo va bien le daremos en el futuro a él y al hermano que está al caer.

Para gustos colores rosa

Lo que antes era una cuestión de practicidad. Viste a tu hijo con vestidos blancos y pañales porque el algodón blanco puede blanquearse. Se convirtió en “¡Dios mío! Si visto a mi hijo con el color incorrecto se puede convertir en un pervertido.”

Jr. elige todo lo que le compramos. Tiene camisetas de spiderman, de los vengadores, paw patrol… Tiene/ha tenido juguetes de los que se consideran para niño y juguetes de los que se consideran para niña. Eligió comprarse una mochila de Frozen. Le gusta el rosa, hace poco fuimos a comprar un carro de paseo ligero y lo vendían con la capucha en distintos colores y eligió el rosa.

Su gusto por los colores no va a determinar su orientación sexual o su identidad de género. Él no sabe que el color rosa está destinado a cosas para niñas y espero que nunca lo sepa. Al fin y al cabo esto es solo una moda de solo cien años.

Y tampoco va a asociar las labores domésticas con algo para mujeres. O eso es lo que a mí me gustaría.

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